Desde hace millones de años, los seres vivos han dejado rastro de su existencia sobre la Tierra. Son los fósiles los responsables de evidenciarlo, los que nos ayudan a reconstruir el pasado.
Nuestra historia es el principio y el fin de una vida, compuesta de hechos, sentimientos, triunfos y fracasos. Las huellasdeterminan el camino de las personas, aquellas que son libres de pensar si son su razón de ser. ¿Qué recordaremos? ¿Por qué se recordará a cada individuo cuando se consuma su tiempo? A veces el recuerdo es un sentimiento, esencia inmaterial. También puede ser algo trascendente para toda la humanidad, como los castillos, las murallas y los grandes monumentos megalíticos. Así pues, la huella depende de la importancia que se le haya dado al acontecimiento o a la persona, tanto a nivel individual como colectivo.
Sin embargo, si nos parásemos a pensar qué hacer para que nos recordasen, estaríamos forzando este hecho. Sabemos que siempre seremos parte de una historia, y expresarnos con naturalidad hará que nos recuerden por como éramos de verdad, por lo que hicimos de corazón.

Hay huellas que son cicatrices imposibles de borrar, hay huellas que son el camino para aquellos que vendrán.

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