«Mucho ruido pero pocas nueces»

El refrán que no pasa de moda.

«Recuperando el famoso refrán que alude a todas aquellas “bocas” que no paran de hablar sobre supuestos temas de gran importancia y que mueven poco más que su mano para señalar con el dedo, es necesario recordar. Bajo ciertas circunstancias, únicamente los hechos son los que producen cambios significativos. Las hay a montones que quieren poner el mundo a su gusto, acorde a su ideología. Aunque parecen olvidar lo más importante: el ego las posee y las esclaviza. Aquellas personas poseídas por sus” bocas” ignoran la lógica del métodoy jamás conseguirán convivir civilizadamente con los “oídos” de este mundo. Si dejan que los medios de comunicación les distraigan con sus debates y presunciones, seguirán escandalizando y poniendo el orden “patas arriba” ».

Discurso de un oído inquieto.

¿De qué debemos guiarnos entonces?

Uno tiene la responsabilidad de mantenerse informado, sin embargo, ¿cómo filtramos las noticias que escuchamos? Es más bien difícil, un dilema del que todos salimos escaldados, pensemos u opinemos de una forma u otra. Y aún así, se nos ocurre continuar discutiendo, criticando a los demás sin tolerar realmente a quienes no son de nuestro club. El fin es echarle la culpa al otro de que todo vaya mal, y continuar alimentando el bochornoso espectáculo. Esa es exactamente la educación que estamos transmitiendo: un asunto realmente importante.

Dejemos de hacer mucho ruido y de dar pocas nueces. Empecemos a compartir diferencias, a aportar confianza para que cooperen bocas y oídos ; y a seguir creyendo que la unidad entre los seres humanos es posible.

 

La unión es el camino, la división es el fin de la libertad.

 

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