​​« Ser o no ser » son las primeras palabras del soliloquio de la primera escena del tercer acto de Hamletla obra del dramaturgo inglés William Shakespeare (escrita alrededor del siglo XVII). Es una de las citas más famosas de la literatura universal y la más conocida de esta tragedia.

Utilizando como argumento esta cita de un clásico de la literatura renacentista, propongo una breve reflexión sobre un tema que aún en la actualidad sigue siendo un dilema.

Valores como la amistad, la lealtad y la fidelidad se contraponen frente a la mentira, la traición y la venganza.

    ¿Debemos devolver el daño que nos han causado?, ¿debemos guardar rencor por los errores cometidos hacia nosotros?, ¿es posible “amar incondicionalmente” al prójimo? Lo que verdaderamente importaría sería no hacerse daño a uno mismo, ni a los demás. En teoría conseguir el equilibrio parece tarea fácil, pero en la práctica se complica. Ser uno mismo, tanto en el triunfo como en la adversidad, conllevaría olvidarnos del ego. “Ego”ese compañero de viaje que nos coarta, que muchas veces nos impide ver nuestras imperfecciones.

La clave puede estar en la autoaceptación.

Quizás si aceptáramos cómo somos nosotros mismos y cómo son los demás, no tomaríamos represalias ante quien nos traiciona, nos miente, o simplemente, ante quien honestamente nos abre su corazón con la más sincera voluntad de hacernos ver que nosotros también podemos estar equivocados.

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